viernes, 12 de abril de 2013

LA BEBIDA EN LOS TANGOS


En las letras del tango existe una asociación permanente entre el amor no correspondido y el alcohol. Casi como una fatalidad, ese estado confusional y caótico está emparentado con la noche, esa noche que siempre es un fantasma atractivo y la franja horaria en la cuál transcurren muchos relatos. Generalmente se asocian entre el protagonismo masculino, la evasión que lo lastima mucho en lo íntimo y lo rebaja como ser humano, también aparece que "ella" es la culpable de su derrumbe acelerado por la bebida. Uno de los tantos tangos que elijo para describir esta situación es el que escribió Romero, donde apela a esta escena. "Dicen mis amigos, que mi vino estriste,...que no tengo aguante, ya para el licor" De la misma manera se podría enumerar cantidades de títulos con la misma problemática, citando el tango de De Grandis "Amurado" Cuantas noches voy vagando,..angustiado y silencioso,..recordando mi pasado con mi amiga la ilusión,...voy en curda no lo niego,..que será muy vergonzoso,..pero llevo más en curda, a mi pobre corazón"  Las referencias utilizadas por los poetas revelan las bebidas de cada época como: "la caña", "el pernod", "el ajenjo", el champán o simplemente el vino de todas las épocas.

jueves, 11 de abril de 2013

ME PARECIÓ INTERESANTE COPIARLO


De minas, rufianes y burdeles








Las mujeres eran clasificadas por su nivel y su tarifa: las francesas, las polacas y las criollas, es decir, las muchachas de arrabal.

Mona Lisa Acelerada
Millones de mujeres han vendido su piel desde el principio del mundo por comida, por dinero, por ambición, por miedo. Entre las hetairas griegas o las cortesanas romanas, por ejemplo, y las prostitutas de hoy no hay más diferencias que las cosméticas.
El término prostituta proviene del latín prostituere, donde pro significa antes o delante y statuere estacionado, colocado; es decir, algo colocado adelante, a la vista, con la intención de ser vendido. En Roma también eran llamadas meretrices (del latín, meretrix, del verbo mereo pagar, ganar), y que ha pasado sin cambios al castellano. El diccionario de la RAE la define como "persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero".
Los lupanares estaban regentados por un leno, de ahí la palabra lenocinio, quien cuidaba del orden y de cobrar a los clientes si las mozas eran esclavas; si eran libres cobraban ellas y daban su comisión al leno. Las celdas se llamaban jornices, de donde viene el verbo fornicar, porque estaban situadas muchas veces bajo las bóvedas y arcadas de algunos monumentos públicos, como el circo, el anfiteatro, los teatros, el estadio, etcétera. La palabra burdel  deriva del catalán bordell y éste de bord, bastardo; de allí que burdel  significaría el lugar en donde se concebían bastardos.
En nuestro país los prostíbulos han existido siempre. Pero a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX se produjo un notabilísimo aumento de las llamadas “casas de tolerancia” a causa de tres factores determinantes: la inmigración masiva mayoritariamente masculina, la importación de prostitutas europeas después de la Primera Guerra Mundial, en especial a través de la Zwi Migdal, y la crisis económica de 1915 que arrojó a centenares de argentinas a la calle y a las manos de proxenetas, “cafiolos” o “macrós”.
La siniestra Zwi Migdal era una red mundial de trata de personas que operó durante las tres primeras décadas del XX desde la ciudad de Buenos Aires y concentraba sus esfuerzos en la prostitución forzada de mujeres judías, en especial de Europa del Este. Esta enorme organización se ocultaba tras el nombre Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia de Barracas al Sud y Buenos Aires, pero se la conocía simplemente como La Varsovia.
El Censo Nacional de 1869 registra 361 personas en el rubro "rufianes y prostitutas", 306 de ellas mujeres. Los registros de Capital Federal de 1889 sumaban 2.007 trabajadoras sexuales. Entre 1899 y 1915 los registros contabilizan 16.500 prostitutas, el 80% de las cuales era inmigrante. De ellas, 3.687 estás registradas como "rusas", es decir, oriundas de Europa oriental, y 2.484 como "francesas".
Una idea clara de la magnitud de estas operaciones de “trata de blancas” ejecutadas por esta eficiente organización de rufianes es el incremento de prostíbulos legales en Buenos Aires: en 1920 había 292 lupanares, en 1925, 957.
Las “minas” eran clasificadas por su nivel y su tarifa: las francesas atendían en departamentos del centro, iban de a una, exigían limpieza y cobraban más caro; las polacas trabajaban en los burdeles de los barrios, cobraban 2 pesos por “servicio” y eran obligadas a la servidumbre; y las criollas, es decir, las muchachas de arrabal, intentaban “afrancesarse" y como canta el tango pasaban de llamarse Margarita a transformarse en Margot, como una “muñeca brava, bien cotizada”, una madama que “parla en francés”. Pura supervivencia.
Otras, menos afortunadas, pasaron de Esthercita a Milonguita, a quien los hombres le hicieron mal; o se quedaron llorando como Griseta y Grisel, ya que cayeron por su propia culpa, por  sus “berretines de bacana”.
Los tangos de este período siempre aluden a las mujeres que frecuentaban cabarets y “bacanes”, pero no a las jovencitas que trabajaban en los lupanares colectivos, generalmente entre 13 y 20 años y que eran la gran mayoría. En las peores condiciones de privacidad e higiene, padecían la larga fila de clientes vigiladas por una cotizada madama y por la estricta contabilidad de “servicios” de un codicioso rufián.
Todas ellas estaban esclavizadas por la Zwi Migdal, también conocida como la “sociedad tenebrosa”. Los cafishios recurrían al castigo corporal, las privaciones, el encierro y el hacinamiento, puesto que llegaron a convivir 70 prostitutas por casa, conventillo o prostíbulo.
La Varsovia fue desmantelada en 1931 a partir de la valiente denuncia que Raquel Liberman, una polaca que había caído en la red de trata.
Para el final, un fragmento de la letra del tango Milonguita (Esthercita), de Enrique Delfino y Samuel Linnig (1920):
“¿Te acordás, Milonguita? Vos eras / la pebeta más linda ’e Chiclana, / la pollera cortona y las trenzas, /y en las trenzas un beso de sol. / Y en aquellas noches de verano, /¿qué soñaba tu almita, mujer, /al oír en la esquina algún tango chamuyarte bajito de amor?” (…) “¡Milonguita! / Los hombres te han hecho mal, / y hoy darías toda tu alma/ por vestirte de percal”.
Patricia Rodó

LOS BURDELES DEL TANGO


Las ejecuciones de tangos en los burdeles, estaban a cargo de simples padres de familia que tocaban con seriedad profesional, divirtiendo a la clientela que esperaba los servicios de las mujeres.
Al principio fueron trios de flauta violín y guitarra, hasta que el progreso llevó el organito y la pianola. En este medio de "Quilombos y Cafés", lugares de baile y peringundines se escriben sobre 1880 las primeras partituras de tangos. Algunos de ellos llevaron el titulo de; "La Casera", "Andáte a la Recoleta", Señor Comisario", "Entrada prohibida", El Porteñito, "El Queco" y otros. 
Posteriormente salieron algunos titulos de tangos memorables que hasta el día de hoy perduran como; "El Entrerriano", escrito en 1887 por Rosendo Mendizaval y "Don Juan", que escribió Ernesto Ponzio en el año 1898.
Entre los prostibulos más conocidos de la época, se encontraban el de Concepción Amaya, en la calle Lavalle al 2177 y, en la calle Junín "Vieja Tangara y Marieta".
     A estos prostibulos porteños de la calle Libertad, Junin y Lavalle, concurrían para matizar sus orgías, los llamados "niños bien" de la alta sociedad.  Acudían en patotas, armados, e interrumpían, la mayoría de las veces a tiro limpio.  Llegaban con sus carruajes, sus esmókings y la infaltable porción de cocaina. La clase alta Argentina, conoció alli en esos burdeles al "Tango" entre mezclas de champagne y coca.

miércoles, 6 de marzo de 2013

UNA ANÉCDOTA CON JOSE GOBELLO


Revisando documentos, recurriendo a viejos escritos que dejaron importantes músicos como, Antonio Chiappe, Canaro, Gobbi,  y otros, también gracias a la invalorable transmisión oral que, de generación en generación nos fué poblando de anécdotas, costumbres y sonidos, hoy podemos rememorar parte de la historia que las nuevas generaciones desconocen y que descubren hechos y protagonistas de esa música que expresa el alma de nuestra querida patria Argentina.  En una de las tantas charlas que he mantenido con José Gobello, (presidente de la Academia Porteña del Lunfardo) le pregunté si el tenía conocimiento de algún libro o sitio donde pudiera recoger comentarios cortos sobre el tango para mi programa "A solas con el Tango" que presenté durante 9 años en Radio Balear de Palma de Mallorca.  Su respuesta fué contundente y me dejó un gran alivio de aquellos que uno carga cuando no está totalmente convencido de su labor.  ¿Carlos;..usted cree conocer la historia del Tango? <me dijo>, he leido mucho y creo tener un conocimiento medio pero sincero de nuestro tango, <le dije>. Entonces no busque comentarios de otros maestros, ¡usted ya es un maestro! y todo lo que diga, formará parte de la historia y sus integrantes, todo lo que usted transmita a través del convencimiento  de sus aptitudes, será la única verdad sobre el tango.

RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA


Dentro de la historia del tango y de su evolución lenta a través del uniforme creativo y consolidada como música Rioplatense que representa a los dos paises hermanos de Argentina y Uruguay, la orquesta ya formada, incorpora a sus filas al vocalista o cantor.
  En el tango está la tristeza de los tranvias llenos del proletariado inmigrante y de esa modesta condición nacen las letras que escribía el poeta, interpretaba la orquesta y transmitía el cantor. No es ocioso sentir que junto a la fuerza arrolladora que generó el tango, también crecieron vanguardias literarias y plásticas que fueron razón evidente para que Ramón Gómez de la Serna se radicara definitivamente en Buenos Aires. En su libro "Interpretación del Tango" hace un extenso comentario sobre la incorporación del vocalista en las orquestas típicas y su consagración como un instrumento más entre los bandoneones, violines, contrabajos y pianos

viernes, 1 de marzo de 2013

LA CUMPARSITA



El tango "La Cumparsita" fué grabada por primera vez por Carlos Gardel con el acompañamiento de guitarras de J. Ricardo y G Barbieri en el sello Odeón en el mismo año que fué escrita (1924).
       Contursi y Maroni versificaron este tema de Gerardo Matos Rodriguez sin su autorización, rebautizándola "Si Supieras".  Esto dió lugar a un largo pleito, resuelto finalmente a favor de su inicial compositor después de 20 años. El titulo inicial que fué el que trascendió y dió popularidad al tango, se debe al propósito inicial de Matos Rodriguez para componer una marcha que sirviera para desfilar en los corsos de carnaval abriendo el camino a un grupo de estudiantes Uruguayos. La versión de Contursi y Maroni fué estrenada el día 6 de junio de 1924 en el desarrollo de un sainete titulado "Un programa de Cabaret"

"EL PAYADOR"



El "Payador" es un artista completamente distinto del cantor común de bailes y canciones sencillas, posee una escuela superior y, como tal, es capaz de improvisar al primer toque sobre el ritmo machacón de milonga de tono y dominante en la guitarra desarrollando un tema propio o solicitado por los escuchantes. Estas improvisaciones que se definen como "contrapunto" (cuando hay dos payadores) se establece usando dificiles artificios formales cuando ambos contendientes se plantean cuestiones graves o simples que los cantores sacan adelante a fuerza de ingenio y conocimientos generales. La poesía payadoresca en suma, se distingue de la tradicional en un detalle solamente. Nace y muere con el Payador ya que sus letras no son recogidas ni escritas para releerlas.